Glaucoma

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Es el daño de las fibras nerviosas al nervio óptico que causan pérdida progresiva del campo visual y ceguera, si esta no se trata. La causa se desconoce, pero, hay presión intraocular elevada cuando la anatomía del sistema de drenaje del ojo se afecta.
  • Edad avanzada
  • Miopía alta
  • Historia familiar de glaucoma
  • Lesiones o traumatismos en los ojos
  • Uso de esteroides

Los exámenes periódicos con su oftalmólogo son la mejor forma de detectar el glaucoma oportunamente.

Se deberá examinar:

  • Presión intraocular (Tonometría)
  • Medición de ángulos de drenaje (Gonioscopía)
  • Evaluación del nervio óptico (Oftalmoscopía)
  • Examen de campos visuales, confirma el daño a las fibras nerviosas.

La lesión del nervio óptico puede empeorar cuando otras causas como el embarazo, la presión arterial elevada y fumar se combinan.

Los daños en el glaucoma son irreversibles, sin embargo se puede detener el daño mediante medicamentos oculares, cirugía que mejore el flujo de drenaje del humor acuoso, en algunos tipos de glaucoma la cirugía con láser (YAG) es una opción. Una vez iniciado el tratamiento, es necesaria una evaluación periódica por su médico y la realización del campo visual, ya que en ocasiones es necesario modificarlo.

Es muy importante no suspender su medicamento y ante cualquier indicio de disminución de la vista o dolor ocular, acudir con su médico oftalmólogo.


¿Cuáles son los tipos de glaucoma que existen?


1

Glaucoma crónico de ángulo abierto

El más común de todas las variedades, se presenta en adultos generalmente. Puede haber un aumento o no de la presión intraocular con daño al nervio óptico. Esta variedad de glaucoma causa una pérdida de visión progresiva y sin dolor, esto es importante porque la persona que lo padece no se da cuenta de su problema hasta fases avanzadas.

2

Glaucoma de ángulo cerrado

Se presenta cuando el ángulo del ojo (sistema de drenaje) se encuentra totalmente obstruido, y se manifiesta con dolor intenso ocular, dolor de cabeza, náuseas, vómito y visión borrosa.

El aumento de la presión intraocular baja la oxigenación del nervio óptico dañándolo progresivamente, y así el campo visual disminuye hasta que se pierde por completo la visión. Es importante detectarlo en una fase temprana para poder iniciar un tratamiento adecuado, y con esto evitar daño irreversible al nervio óptico.